Mientras Estados Unidos tiene en vilo al mundo con la incertidumbre y la esperanza de que Joe Biden arrebate in extremis la presidencia del país a Donald Trump, Europa espera que algo suceda, porque a este lado del Atlántico la relación con Estados Unidos también se juega una importante baza a partir de enero. Los analistas han resaltado en las últimas horas la importancia del resultado electoral para redefinir la relación atlántica en función de quién sea el próximo inquilino de La Casa Blanca.

El asunto es muy relevante. Los estadounidenses de Ohio, Pensilvania, Michigan o Wisconsin, que probablemente no sepan dónde está el Campo de Gibraltar, también han votado en alguna medida por nuestro futuro y la incertidumbre que nos espera con el Brexit. Porque la relación entre Europa y Estados Unidos, y el Reino Unido con sus hermanos estadounidenses, va a variar considerablemente según quién ocupe la administración del país en los próximos cuatro años.

Indudablemente, los Estados Unidos continuarán manteniendo una especial relación con el Reino Unido, porque está en la idiosincrasia de las relaciones exteriores de ambos países históricamente y así seguirá siendo. Pero una administración demócrata guardará una mayor consideración con los alineamientos de la política que caracteriza a la Unión Europea (UE), con el respeto a los tratados internacionales y en el momento actual, con la Organización Mundial de la Salud (OMS), que juega un rol clave en la pandemia mundial del Covid-19.

Y, por descontado, también va a ocurrir lo mismo respecto al Brexit. Los Estados Unidos van a lanzar el salvavidas a sus amigos británicos con un buen tratado comercial que les ayude a aliviar los problemas en que David Cameron metió al país el fatídico día en que se le ocurrió formular el referéndum del Brexit.

Pero, si el que gestiona ese tratado es Biden, es más claro que abogará por un equilibrio con las instituciones europeas para tratar de reparar los daños de las delicadas relaciones actuales entre la UE y EEUU. Si, por contra, es Trump, la UE tiene un difícil toro que lidiar en este caso.

Por eso, pese a la cautela mostrada por todos los políticos europeos que se han expresado a lo largo del día sobre el resultado electoral, debajo de la mesa estarán cruzando los dedos para que los votantes de Ohio, Pensilvania, Michigan y Wisconsin se decanten por el azul en esta ocasión. Todos menos uno: Boris Johnson.

(*) Gráfico vía The Associated Press

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